Ávido mundo
María Baranda

Para André Breton la palabra era la pasión, el lenguaje, el poder de la revelación, el estado más noble de la pureza, de lo que él llamó la pureza salvaje; la recreación del mundo y de las formas, un golpe de dados, un leve movimiento de las hojas y el centelleo de la montaña. En lo poético es hablar con la mirada, es mirar con la voz, encontrar la belleza en la soledad y dar vueltas como el gran caracol sumergido en los sentimientos, siempre creadores. María Baranda es ese estallido, esa voz celebratoria de la palabra. Su poesía evoca, posee, canta, reza, suspira, vive, al tiempo que reposa con esa música que despierta las distintas geografías, los distintos movimientos de lo sentido en carne propia.

María Baranda (México, 1962). Escritora y traductora, estudió en la Universidad Nacional Autónoma de México. Merecedora de los premios de poesía Punto de Partida de la Universidad Nacional Autónoma de México, Efraín Huerta y el Nacional de Poesía Aguascalientes, así como el Premio Iberoamericano de Poesía Villa de Madrid, España. Ha publicado El jardín de los encantamientos (1989), Fábula de los perdidos (1990), Ficción de cielo (1995), Los memoriosos (1995), Moradas imposibles (1997), Nadie, los ojos (1999), Causas y azares (2000), Narrar (2001), Atlántica y El Rústico (2002), Dylan y las ballenas (2003), Ávido mundo (2006), Ficticia (2006). Su poesía está presente en varias antologías nacionales y extranjeras y ha sido traducida al francés, inglés, lituano, alemán y japonés. Es autora de una decena de libros para niños, por los cuales ha recibido diversos reconocimientos.