Monte Ávila Editores Latinoamericana y el Celarg invitan al lector a conocer el Ávido mundo de la poeta mexicana María Baranda

El Ministerio del Poder Popular para la Cultura, Monte Ávila Editores y el Celarg, tienen el placer de invitarles a la presentación del libro Ávido mundo de la poeta mexicana María Baranda, en el marco del Premio Internacional de Poesía Víctor Valera Mora. La antología pertenece a la colección Altazor, dedicada a difundir la voz de los poetas contemporáneos.

La obra está conformada por los libros: Fábula de los perdidos, Moradas imposibles, Atlántica y El Rústico, Dylan y las ballenas, Ávido mundo y Ficticia. La selección y prólogo han sido realizados por el poeta Enrique Hernández-D'Jesús.

Al decir del prologuista "La poeta crea la unidad. Más bien vence los espacios con la palabra, las palabras vivas en la mesa de disección, con el cuerpo de la mujer, siempre en el milagro del estado armónico del festín, de la comunión de los contrarios, desnuda, es una metáfora en la ceremonia del poetizar."

Enrique Hernández-D'Jesús revela la siguiente frase que encierra una verdad y describe al que sea considerado poeta: "Si no hay bondad en la palabra, no la hay en la poesía". Esta realidad se presenta en la obra de María Baranda. Independientemente de lo que para cada quien signifique "bondad", el poeta al expresarse es sensible, bondadoso, vulnerable.

El prologuista cierra con palabras que describen a la poeta: "Octavio Paz hablaba del regreso a sí mismo, sin el ego ni la conciencia personal. María Baranda multiplica su presencia y va en busca del origen, su alteración devora los sentidos, el tiempo, dándole formas a los espejos, fragmentándolos, atándolos a la realidad donde el poeta vence la oscuridad con las palabras de la vida…"

En su libro Fábula de los perdidos la poeta declama: "Batallas bajo el sol. / Arden los niños. / Olvídense de sí –recita el viento-, / canten la vida mientras mueren."

En este primer libro el ser humano es representado a través del "Relato de los peces", las imágenes del mundo marino se entrelazan con el hombre: "¡Mírenme! Voy en las pupilas / de aquella adolescente adolorida, / en la risa de la vieja vendedora de pescado / que nos ofrece / el ritual secreto de sus labios, / voy en la falda de aquella campesina / gorda y ronca, / solitaria reina de los campos. / Y en una mesa de mantel de lluvia / soy el eterno alarido del ahogado."

El sueño es un elemento sobresaliente en su poesía: "Soñábamos, / con los párpados atados a la espuma / y el aire enhiesto y profético / de una ciudad marina."

Están presentes los sentimientos, la memoria, la nostalgia y la religión en un "Salve Regina" o en un "Hosanna, hosanna, / bendito es el señor de nuestro sueño." La poeta canta al hombre, al "Marinero de la noche / que lamenta el ver morir a una gaviota. / Marinero sin más alma que las olas / y su diaria embestida cadenciosa."

En Moradas imposibles la voz poética se dirige a Dios: "Cuántas veces por qué / gritaste entre las nubes / «¡Atrévanse!», y solo, / centímetro a centímetro, / tuviste miedo… / Ampárame Señor en tu alambrada / y súbete conmigo hacia el vacío."

En Atlántica y El Rústico otra vez destaca la figura del mar. La poeta se refiere a un Amigo que: "Pródigo, satisfecho, acumula aquello que separa: lo masculino y femenino en agua de mar pálida, reconciliada." Este Amigo "Dice que el mar es un pincel para la página."

La sencillez y "las cosas simples" cobran importancia en su obra, en su poesía figura Vermeer, pintor de lo cotidiano. El libro Atlántica y El Rústico revela que "Los hombres nos hemos ido quedando atrás. Tardamente creemos que todo es vida humana."

En Dylan y las ballenas la voz poética se dirige al escritor Dylan Thomas, y destaca la imagen de la naturaleza: "Aquí vivir es estar separado de los hombres / tallados en las rocas apacibles / de la mentira y de la carne. / Aquí se dice voz y responde el viento en plena huida… / Aquí la piel de un árbol se bendice / y es la lluvia un despertar para los patos / y es el aire aquel chillido de verdad, / para los papalotes rojos… " También considera al poeta William Wordsworth. Son dos figuras de la literatura que junto a otras destacan en su obra.

En el libro Ávido mundo se pueden apreciar temas recurrentes que la autora expresa a través de su poesía, hace referencia a los ángeles, al mar, a la música, a los animales. Además realiza alusiones a pintores, en este caso a Van Gogh. La irrealidad e imaginación forman parte del libro Ficticia: "Fluye de nuevo el sueño bajo tu choza de palma."

La ensoñación se revela en Ficticia: "Ésa es la dicha: pensar que afuera / siempre está el vértigo de algún rostro / que aguarda por nosotros. / Has visto al sol detenerse en un grano de arena. / Has escuchado la suave voz de una niña / que se desnuda por ti como una perra calma / junto a las páginas de Homero. / Pasos sin fin donde alguien hace una historia / con un trozo de metal y un pedazo de niebla / en la seca llanura de unas líneas de fuego. / Trechos de cal mondada en tu cocina de oro. / Visitaciones de la sal y sus proverbios / como una herida sola para que tú / puedas hacer de tu isla un pensamiento apócrifo."

La poeta nos pasea por un mundo de imágenes inigualables. Las representaciones, símbolos, descripciones y metáforas son reflejo de su creatividad fascinante.

La naturaleza, la ciudad, el hombre, la religión, la muerte, los mitos, las leyendas, lo escrito, la pintura, lo profano, la lujuria y la música, son parte de la riqueza que atraviesa el alma del lector que indague el Ávido mundo de María Baranda.

El libro será presentado el día miércoles 27 de agosto de 2008, a las 06:30 p.m., en la Biblioteca Isaac J. Pardo del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos CELARG, Avenida Luis Roche, Altamira. Las palabras de presentación estarán a cargo del poeta Enrique Hernández-D'Jesús.


Patricia A. González
Monte Ávila Editores