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El Techo de la Ballena 1961 Antología 1969 fue presentada en la Galería de Arte Nacional

Balleneros sobrevivientes expresaron su arte a través de una edición que conmemora el 40° aniversario de Monte Ávila Editores Latinoamericana

Prensa MAELCA (05.11.09) El pasado domingo 1° de noviembre intelectuales, personajes de la cultura y público en general asistieron a la presentación de El Techo de la Ballena 1961 Antología 1969. El encuentro se produjo en la Galería de Arte Nacional en simultáneo con la apertura de la exposición “El Techo: medio siglo después”. Las palabras de presentación estuvieron a cargo de Carlos Noguera, Presidente de Monte Ávila; Elida Salazar, Directora de la Galería de Arte Nacional; y los balleneros Juan Calzadilla, Edmundo Aray y Daniel González. El discurso de la escritora Josefina Urdaneta fue enviado por la autora y leído por Yurinis Prieto, Coordinadora de Promoción de la casa editora.

En el evento estuvieron presentes familiares de miembros fallecidos que actualmente “navegan en el barco ebrio junto a la ballena por el infinito mar de la eternidad“. Hicieron acto de presencia el periodista y ex vicepresidente venezolano José Vicente Rangel y los escritores Miguel Márquez, William Osuna, Humberto Mata, Luiz Carlos Neves, Rafael Castillo Zapata, entre otros. También asistió Régulo Pérez, artista plástico, con efusividad hizo un llamado a valorar la libertad de la que actualmente disfrutamos en materia cultural, comentó que ésta no se compara a épocas anteriores en que censuraban y perseguían a los artistas. Asomó también que todavía queda contra qué luchar, revelarse y ser irreverente. Expuso que Venezuela ha vivido grandes avances. Prueba de esto fue oír las opiniones del público antes de concluir el evento. En un margen de intervenciones los asistentes manifestaron ideas encontradas, efusivas y toleradas.

Una de las intervenciones fue la de Oswaldo Barreto. El intelectual, con micrófono en mano y libertad para hablar, declaró paradójicamente: “después del 23 de enero de 1958, se recupera la libertad en la calle... sólo en ese momento los grupos tienen existencia, no sólo existencia en tanto grupo sino en tanto producción cultural. Muchos de esos grupos llegaron a tener una cosa increíble en Venezuela, doce números de una revista como Crítica Contemporánea. Hubo verdaderamente un ambiente de producción en defensa de la libertad y por la libertad y eso hay que tenerlo presente porque incide sobre otras cosas. Esos grupos no tuvieron nada en común desde el punto de vista político o ideológico, ni siquiera estético. Yo recuerdo las feroces discusiones que se realizaron en la universidad donde participábamos duramente, la gente de El Techo de la Ballena, entre otros. Todos discutíamos y discutíamos salvajemente, duramente, hasta llegar incluso a los puños... Ejercieron sus funciones no sólo como artistas sino también como apasionados defensores, pero había preocupación para que se mantuviera la tolerancia y la discusión entre todos nosotros...”

Una vez respetado el derecho de intervención de Barreto, Régulo Pérez defendió el clima que existe en el país en materia cultural actualmente, comentó que antes en Venezuela “...había persecuciones políticas, no como ahora donde no hay persecución y hay plena libertad de expresión, totalmente, aquí nadie puede decir que no hay libertad de expresión, a menos que sea mentira, yo veo que se expresan. Decir eso es una trampa, una falsa, tenemos que combatir esa ridiculez. Gente brillante, gente inteligente diciendo que no hay libertad, da vergüenza eso, todavía seguimos luchando por la libertad ¿Por cuál libertad luchamos ahora? Bueno, ahí tenemos las bases norteamericanas en Colombia, siete bases militares, estamos luchando contra eso… en este país hay libertad de todo tipo, de toda manifestación, hasta insultos a la presidencia y a la política.”

El espíritu del grupo sigue vivo, polémico y por fortuna nuevamente editado para que esté al alcance de todo lector. El público estuvo integrado por intelectuales que vivieron los años ‘60 pero también por gente joven y curiosos que valoran el trabajo realizado por los balleneros. Y es que el arte de cualquier tipo, más el que trasciende, no pertenece sólo a la generación que lo vio desarrollarse. Pensar que un joven no puede comprender a un grupo artístico por ser de otra generación es algo grave. El Techo de la Ballena aún tiene resonancia entre la juventud.

El grupo transmitió que lo diverso, nuevo e impensable, lo moral y religiosamente condenable puede tener cabida y ser visto desde nuevas perspectivas. El “Homenaje a la necrofilia” y “Materias muertas para una pintura viva” fueron “escándalos”. En la actualidad los balleneros continúan dando de qué hablar. Si intentar vivir en revolución es un “escándalo” se aprecia entonces una vez más la preferencia de estos artistas por formas de vida diferentes, transformadoras e inconcebibles para algunos sectores de la sociedad.

Apreciar estéticamente la necrofilia o las vísceras de un animal no es una conducta menos humana o respetable por ser distinta e innovadora. Años atrás las formas de expresión estaban fuera de lugar, medio siglo después las vías de expresión son consideradas inadecuadas. Manifestaron "El absurdo y la burla serán tan sólo medios de expresión y nada más... Expresar, sólo expresar, eso queremos." (p. 8) ¿Realmente quién está coartando libertades? Si quieren seguir condenando exposiciones, adelante. No hacen sino ratificar que todavía existe el dedo y la sentencia que señalan. ¿Qué tiene de extraño un ballenero mal visto?, inexplicable sería lo contrario. Señalados o no sigamos celebrando a los balleneros.

(Patricia González)

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