Reconstrucción literaria de la ciudad en el I Encuentro Nacional de Narradores
Realizada a través del foro “La ciudad en la narrativa” con Carlos Noguera, Orlando Chirinos y Luis Britto García
Prensa MAELCA (29.07.2010) La Alcaldía de Caracas, a través de Fundarte y Monte Ávila Editores, inauguró el pasado 29 de julio el Encuentro Nacional de Narradores con un foro titulado “La ciudad en la narrativa”. Participaron los escritores Carlos Noguera, Orlando Chirinos y Luis Britto García. Este encuentro se ha realizado durante la Feria del Libro de Caracas, como parte de las actividades especiales en conmemoración de los 443 años de fundación de la ciudad capital.
Luis Britto García comentó que en la literatura venezolana existe “una consistente, poderosa y consecutiva ilación de novelas que eligen el tema de la ciudad, lo interesante es el punto de vista que los narradores le van a asignar”. Entre otras visiones destacó la de plasmar la ciudad como el mal y nombró al escritor José Rafael Pocaterra como uno de los representantes de esta perspectiva; otro tipo de ciudad mencionada fue la violenta, retratada en la narrativa de Carlos Noguera; la ciudad distanciada en Federico Vegas con su Caracas “de bares, botiquines y pequeños conspiradores”, según Britto García la narrativa de Vegas refleja una “curiosa mixtura vista con un gran distanciamiento”; y la mirada nostálgica de la ciudad presente en los textos de Laura Antillano. Nombró a varios narradores que trabajan el tema de una u otra manera, entre otros a Teresa de la Parra, Rómulo Gallegos, Guillermo Meneses, Salvador Garmendia, Adriano González León, Argenis Rodríguez, Eloy Yagüe, Ana Teresa Torres, Oscar Marcano, y Sol Linares a quien ubica en la narrativa femenina y a la vez urbana, y a quien destacó como escritora emergente que busca “volver a la ciudad pero no al foco de Caracas”. Asimismo, manifestó que considera las obras Vela de armas y Abrapalabra dentro del ciclo de novelas de la ciudad violenta, donde esta se muestra “como inmenso matadero”.
Orlando Chirinos recreó un panorama de la ciudad a través de citas de autores destacados, reflejando así la urbe en varios tiempos. Hizo también mención de narradores notables como Guillermo Meneses, Teresa de la Parra, Rufino Blanco Fombona, Andrés Mariño Palacio, Salvador Garmendia, Carlos Noguera, Luis Britto García, Francisco Massiani, Laura Antillano, Sael Ibáñez, Ángel Gustavo Infante, Luis Laya, entre otros.
El escritor Carlos Noguera reconstruyó partes de Caracas en un discurso emotivo, fue contrastando la ciudad de ayer con la actual, todo esto desde experiencias de vida y estudios de distintas zonas que en su obra cobran marcada importancia. Este narrador urbano leyó parte de un ensayo de su autoría, una “crónica nostálgica celebratoria, no de la ciudad en su totalidad pero sí de la ciudad en su totalidad a través de un fragmento de ella, que por muchos años fue una especie de lugar de encuentro de la bohemia caraqueña, de poetas, de narradores, de cineastas, de escritores en general, de escultores; y que ha pasado a la historia como un punto de referencia en términos espaciales y temporales de esa bohemia a la que hice honor en esta crónica que ya data de varios años”. Este lugar de encuentros es Sabana Grande y de su crónica leyó fragmentos mencionando lugares y rostros literarios conocidos: “La incorporación orgánica de Sabana Grande a la ciudad que se desplegaba hacia el este a finales de la década de los cincuenta, fue acompañada por una revitalización y una modificación de los usos humanos de la zona, surgen salas de cines, restaurantes, librerías, cafés, bares y tascas, hoteles, salas de show, galerías…”
Sobre los cambios que ha sufrido el sector considera: “Si ustedes pasan hoy día por Sabana Grande verán que está experimentando su enésima reconstrucción. Durante toda mi vida, yo que he sido un frecuentador apasionado de esas calles y de esos cafés, he visto que cada cierto tiempo Sabana Grande es destruida y reconstruida. Hoy está siendo reconstruida, espero que por fin sea con felicidad y para beneplácito de los que nos acercamos a esa zona y los que amamos Caracas”.
Para cerrar leyó un fragmento del ensayo citado, páginas que fueron escritas aproximadamente 10 años atrás en un café de Sabana Grande: “Milagro y epifanía, cubierta de cicatrices como ha sido, Sabana Grande se resiste a morir. Yo mismo la frecuento quizás a un pulso no tan aprensivo como el de entonces, quizás a otras horas y en otros rincones del paisaje. A mi modo continúo susurrándole mi lealtad. En reciprocidad, ella vuelve a entregarnos a través de ciertas fisuras súbitas, a través de ciertos instantes mágicos, la dicha y el misterio de vida con que nos recibiera 30 años atrás, cuando acudiéramos perplejos a su primer encuentro. La atravieso a pie, me demoro en una vitrina, contemplo el fluir de su río humano, rostros sorprendentes de un mestizaje que deslumbrarían a Whitman, o como esta tarde en la que escribo, me abandono en una terraza del bulevar a despojarme del tiempo, el sol se tumba sobre las torres del oeste, y una luz dorada y naranja y magenta, inunda en un resplandor unánime plazas y árboles y calles y rincones minúsculos. Vuelvo entonces a experimentar el goce doble y magnífico de ser uno con ella y de vivir en un instante de revelación súbita lo que la piadosa memoria me cuenta que viví”. (Fin/ Patricia González)
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