Monte Ávila recomienda cuatro libros sobre Francisco de Miranda y Simón Bolívar
En víspera de dos efemérides importantes: 14 de julio aniversario de la muerte de Miranda y 24 de julio nacimiento de Bolívar
Prensa MAELCA (14.07.2011) Monte Ávila Editores tiene el agrado de recomendar cuatro libros de su catálogo: Mocedades de Bolívar de Rufino Blanco-Fombona, Grecia y Francisco de Miranda de Miguel Castillo Didier, Francisco de Miranda de Alfonso Rumazo González y Diarios. Una selección de Francisco de Miranda.
Mocedades de Bolívar (2007) prologada por Juan Uslar Pietri pertenece a la colección El Dorado. El prologuista comenta: “Se trata de un libro grato, que no trata del héroe legendario sino del niño en Caracas y del adolescente en Madrid y París. Blanco-Fombona señala con acierto la decisiva influencia sobre el futuro Libertador de su excéntrico maestro Simón Rodríguez y subraya la contribución ideológica que éste hizo a la independencia de América. Describe los días del joven Simón en Madrid, en casa de su tío Esteban, en la Calle de Los Jardines. Asimismo, la coquetería del adolescente criollo, su elegancia, sus estudios, su amistad con Manuel Mallo, el favorito de la reina María Luisa; los paseos, las verdes arboledas de Aranjuez; el marqués de Ustáriz; su novia María Teresa, la muerte de ésta en Venezuela y su regreso a Europa; el París imperial y el salón de su supuesta pariente Fanny Du Villars, sus relaciones con Teresa Mier, el famoso Palais Royal con sus garitos y cafés; Napoleón en su brillante esplendor; su encuentro con Humboldt y la luz que este sabio encendió en Bolívar”.
Grecia y Francisco de Miranda de Miguel Castillo Didier (2007) y Francisco de Miranda (2006) de Alfonso Rumazo González forman parte de las ediciones especiales de Monte Ávila, y están dirigidas al publico en general.
Castillo Didier, experto en traducciones del griego antiguo y moderno, además de autor de varios trabajos sobre el mundo griego, sumerge al lector en la relación que existió entre Francisco de Miranda y la cultura griega. Comenta que el Precursor de la independencia de Venezuela “mostró un amor profundo hacia la cultura clásica griega, viendo en ella las raíces de toda forma de humanismo, encontrando en ella inspiración para sus ideales de un futuro libre, digno y espiritualmente rico para nuestra América”.
Por su parte Rumazo González, biógrafo y postulado al Premio Nobel de Liberatura, aclara que su libro “por estrictamente histórico, no hace concesiones a lo novelesco”. Sobre Miranda afirma “En este navegador perpetuo rige un único rumbo, un Norte de brújula precisa; pero su ir jamás aparece rectilíneo. Hombre hábil, de adaptación y sagacidad, zigzaguea y da vueltas; hace que su oleaje suba o baje, estalle en tormenta o vaya en lenta serenidad. No se detiene nunca; detenerse es retroceder o perecer; obra aun al final, en La Carraca de Cádiz, donde organiza una evasión que no puede cumplirse por la fatal interferencia de una enfermedad grave que lo echa al sepulcro”. Rumazo González comenta que las últimas palabras de Miranda “«¡Déjenme morir en paz!», corresponden a lo profundo de su convicción: la paz de haber plasmado lo grande, lo de muy alta trascendencia. ¡Se supo hasta el final hombre creador!”.
El cuarto libro es Diarios. Una selección (2007) de Francisco de Miranda, con prólogo y selección de Juan Carlos Chirinos. Este título pertenece a la colección Biblioteca Básica de Autores Venezolanos. Su prologuista comenta: “Esta antología trata de aproximarse al Miranda encerrado en sus Diarios, los que llevó desde 1771, a bordo del barco que lo llevaba a España, hasta 1800, cuando ya estaba preparando la invasión a Venezuela. La idea es la de trazar ciertas líneas que muestren al lector contemporáneo la compleja personalidad del Precursor y el delicado y muy difícil tiempo que le tocó vivir”. (Fin/ Patricia González) |