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Monte Ávila Editores presenta Naranjas dulces de Néstor Caballero

El Ministerio del Poder Popular para la Cultura a través de Monte Ávila Editores Latinoamericana presenta Naranjas dulces de Néstor Caballero. Esta obra pertenece a la colección Continentes, dedicada a difundir lo más destacado de la  narrativa venezolana y latinoamericana.

Esta novela muestra lo que alguna vez fue Venezuela a través de los ojos de Ezequiel Martínez, un niño al que le toca experimentar la complicada situación de su país en el contexto de los años sesenta. El lector entra en la vida cotidiana del pequeño Ezequiel y observa cómo su mirada inocente se va perdiendo a muy temprana edad, quizás demasiado pronto.

La perdida de la inocencia que se desarrolla en los hombres se acelera y complica en Ezequiel debido a la dura realidad que le toca enfrentar. El chico bien podría ser el representante de una gran cantidad de niños venezolanos. El lector, desde la perspectiva ingenua de un niño, contempla situaciones que llegan a ser terribles y crudas. Néstor Caballero logra captar toda una realidad desde una mirada más o menos ingenua. “Más o menos” porque en ocasiones no parece la mirada de un niño sino la mirada de un pequeño nacido adulto o envejecido antes de tiempo por las circunstancias que lo rodean.

El contraste de pensamientos entre Ezequiel y sus amigos se pone en evidencia en la novela. La mirada de la mayoría de los niños que le rodean es más ingenua y mucho más cercana a la infancia. Incluso Ezequiel se caracteriza por contar historias que para el resto de sus amigos resultan desconocidas, peligrosas o peculiares.

El pequeño Ezequiel Martínez tiene una vida agitada. No es casual que el autor haya elegido a un niño con este tipo de vida, de familiares, condición social y contexto histórico. Toda esta elección permite representar sin disfraces y sin mentiras lo que realmente sucedía en la Venezuela de aquel tiempo.

He ahí en parte el mérito de la obra: el autor consigue narrar una realidad a través de un niño que por estar en su infancia puede tener una visión distorsionada del mundo. Néstor Caballero logra afrontar este reto y sin dejar de transmitir al lector el mundo imaginativo de los niños plasma la realidad de Venezuela. El escritor incluso sabe aprovechar la sinceridad de los chicos para contar los hechos tal y como suceden.

Ezequiel es un niño que vive con el miedo de perder a sus seres queridos. Su padre siempre está en riesgo debido al trabajo que ejerce mientras que su madre se encuentra en un hospital y temen su muerte. Puede quedarse sin ambos y debe seguir viviendo.

Como todo niño reconoce las injusticias y se rebela ante ellas. De modo que la mirada de Ezequiel frente a la realidad de su país es de rebelión. Sin embargo, está expuesto al mundo de los adultos que ya se han acostumbrado a lo injusto, a un mundo de gente grande que ha perdido las reacciones de asombro ante la injusticia. Esta exposición da pie a que el niño contemple ciertos escenarios inhumanos como algo normal y genera en él una suerte de pérdida de sensibilidad.

El comportamiento ingenuo propio de la infancia mezclado con esta insensibilidad aprendida y aceptada, origina maneras de reaccionar tan frías como la siguiente: “Aquí, en el apartamento de mi abuelo, no se puede ver nada porque él, para evitar una bala loca, tapió todas las ventanas con tablas y ladrillos. Yo le expliqué a mi abuelo que las balas locas no mataban abuelos sino sargentos, pero él no me hizo caso.”

En la novela de Néstor Caballero está presente el humor, a veces irónico, bastante negro y con algunos toques de crudeza. También se observan alusiones a la niñez que permiten al lector recordar y sonreír. Por otro lado el autor hace referencia a todo un contexto histórico bien logrado: “Mi papá se sienta en una butaca y se pone a mirar en la televisión el Show de Renny.”

Lo político no falta en esta obra. Se observa la crítica a la injusticia humana y a la ambición de poseerlo todo. Hay reflexiones en torno a la búsqueda del dinero y el enriquecimiento propio. También el autor contrasta este individualismo con la entrega desinteresada de algunos personajes allegados a Ezequiel.

Lo anterior se deja ver en una afirmación que realiza uno de estos personajes, Nicasio: “-Ojalá fuera yo un capitalista de esos que usted dice, señor Sarmiento. La señora me pagó con una cadenita de oro que estaba toda rota, pero me volvió a pedir un fiado más grande. ¿Y qué hace uno? Pues dárselo. Estamos para ayudarnos. Una mano lava la otra.”

 Esta obra muestra que hay sacrificios que deben realizarse, que trascienden el dinero, la ambición o el bienestar de una vida cómoda. Estos son sacrificios que ayudan a reconocer a un ser humano.

Publicado por el Ministerio de la Cultura a través de Monte Ávila Editores Latinoamericana, el libro será presentado el martes 25 de septiembre de 2007, a las 7:00 PM, en la Biblioteca Isaac J. Pardo del Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos CELARG. Las palabras de presentación estarán a cargo de la periodista Mireya Tabuas.

 

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