El Ministerio del Poder Popular para la Cultura a través de Monte Ávila Editores Latinoamericana presenta Una mujer por siempre jamás de Ángel Gustavo Infante. La obra pertenece a la colección Continentes, dedicada a difundir lo más destacado de la narrativa venezolana y latinoamericana. Esta pieza, que forma parte de la literatura venezolana, mereció el Premio de la Bienal Latinoamericana de Narrativa José Rafael Pocaterra del Ateneo de Valencia en 2004.
Ángel Gustavo Infante presenta al lector ocho cuentos en los que se narran situaciones distintas que, sin embargo, guardan relación entre sí. Esto lo podemos notar, por ejemplo, con la presencia de un personaje que aparece en varios de los cuentos, Claudia la Sabelotodo, que figura en Gracias Gallegos, Un busto en medio de la nada y también en Claudia hablaba de André Breton.
La figura de la mujer representada en personajes como Diana, Lorena, Claudia, la Maja, entre otras, destaca en cada una de las ocho historias. Se presentan relaciones de distintos tipos, hay frustraciones, engaños, conflictos, búsqueda, placeres y desilusiones. Esta obra logra mostrar el anhelo de convertir el amor y el deseo en literatura.
Al principio de la obra, Ángel Gustavo Infante sitúa al lector en un contexto literario. En un comienzo se nombra a Rómulo Gallegos sin dejar a un lado el tema dominante, el enamoramiento: “Rómulo Gallegos me brindó la primera novia definitiva”. El lector se mueve entre el amor y la literatura. Están presentes nombres de escritores como Luis Manuel Urbaneja Achelpohl, Pérez Bonalde, Allen Ginsberg, Julio Cortázar y Salvador Garmendia.
La mente del joven narrador delira no sólo por encontrarse ante la grandeza del ambiente intelectual que le rodea, también se extravía y trastorna entre amantes y amores. Dentro de la obra seducir es más importante que narrar para los jóvenes iniciados en el arte de las letras.
Desde un principio el narrador deja claro que sus técnicas de seducción solían pasar inadvertidas, de aquí proviene el afán de escribir sus experiencias amorosas. De alguna manera estas tenían que ser notadas y qué mejor forma que darles eternidad así resultaran o no, así trajesen felicidad o desencanto, alegría o aburrimiento, regocijo o pena: “Me echaba unas enamoradas… en todos los lugares públicos posibles donde, dada la brevedad de la permanencia, no podía aplicar mi técnica, o la aplicaba sí, pero nadie lo advertía... De allí la manía de narrar las experiencias: la frustración afectiva me condujo a la casa de don Rómulo.”
Como dato curioso la figura del narrador, en varias ocasiones, da indicios de cierto carácter autobiográfico debido a que alude directamente al nombre del autor: “Yo tenía mi técnica en el segundo arte denominada técnica caimán… consistía… sólo en guardar silencio con carita de inocente, convertido en todo un ángel infante velando la presa…” o por ejemplo, “La resaca cedía y el ángel apolíneo aparecía en el taller al modo Deus ex machina: bajando desde el techo del salón…”
Es importante tomar en cuenta el hecho de que el narrador realice este tipo de alusiones debido a que estas referencias se encuentran para indicar algo al lector. Tampoco es casual que el autor haya elegido el ambiente de talleres literarios, la Facultad de Humanidades o la escuela de Letras como escenarios de su obra. Todo esto pone en evidencia el tipo de narrador que se maneja y en consecuencia se puede llegar a una mayor comprensión de la obra o al menos a una visión más enriquecedora de la misma. Aunque es claro que como literatura es mezcla de realidad y ficción, estos datos podrían contribuir a realizar una lectura más completa.
También se encuentran referencias a lugares que ayudan al lector a situarse en partes determinadas de la ciudad de Caracas o en algún otro espacio específico: “La fiesta podría haber comenzado en el garaje de Los Chorros –con el grupo del Fantasma- para acabar, quizás, en El Paraíso, en casa de la hermana de Ibe y el Sordo Parra, su cuñado, quien conocía a Ramos de El callejón de la puñalada y, además, nos acompañaba con el cuatro hasta donde lo permitía la borrachera.”
Se puede ver entonces cómo el autor logra crear con detalle todo el entorno literario. Del mismo modo consigue plasmar el contexto determinado de una época y ambientes particulares mediante el vocabulario de los personajes, los diálogos, las descripciones, la voz del narrador, entre otros recursos.
Ángel Gustavo Infante invita a conocer la perspectiva, sentimientos e inquietudes que experimenta un hombre joven en su vida amorosa. El deseo parece ser el tema dominante, lo sensual por un lado, los encuentros y desencuentros, y por otro lado el amor. Las historias de esta obra van girando en torno a los amores que se dan y el amor que se busca.
Publicado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura a través de Monte Ávila Editores Latinoamericana, el libro será presentado el miércoles 24 de octubre de 2007, a las 5:00 p.m., en la Librería Liberarte del C.C. Los Chaguaramos, Planta Principal. Las palabras de presentación estarán a cargo de Miguel Delgado Estévez y Carlos Sandoval.
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