Monte Ávila presentó Conrado de Vladimir Acosta en la Librería del Sur del Teresa Carreño
El autor considera que en Conrado se plasman temas eternos como: “la intolerancia, la lucha por la libertad, la justicia, y la lucha de las mujeres por la igualdad y los derechos”
Prensa MAELCA (28.02.2011) El pasado 24 de febrero Monte Ávila bautizó Conrado (2008) de Vladimir Acosta en la Librería del Sur del Teresa Carreño. El acto contó con palabras de presentación de Luis Britto García y la presencia de Eduardo Gil, presidente de la Compañía Nacional de Teatro, quien dramatizó un fragmento de la obra.
Vladimir Acosta, ganador del Premio Nacional de Cultura 2008-2010 en Humanidades, explicó:
“He tratado de mostrar en este libro la parte oscura de la Edad Media, en la cual el diablo tiene una presencia fundamental. Conrado, personaje principal, cree que el mundo está lleno de herejes, que el diablo está en todas partes y que la única forma de curar la herejía es cauterizándola, quemando a todos los acusados de herejes.
Conrado tiene que ver con un contexto o fenómeno. El contexto es la Inquisición y el poder absoluto de la Iglesia, es decir, la intolerancia de la Iglesia. Las herejías (término que no significa otra cosa que pensamiento distinto y libre) que acompañaron a la religión cristiana desde un comienzo, se daban al principio en las minorías, entre los propios sacerdotes y Padres de la Iglesia, no eran de masas realmente. A partir del siglo XI y XII, cuando empieza el crecimiento urbano y la sociedad europea se va transformando en grandes ciudades con problemas sociales, la herejía comienza a ser masiva.
La Iglesia era la misma que vemos ahora. La Edad Media está mucho más cerca de nosotros de lo que creemos. El Vaticano lleno de dinero, los obispos al lado de los señores feudales y reyes, viviendo como millonarios, emperadores o terratenientes. Porque además de obispos y cardenales, eran terratenientes y explotadores. Hablándoles a los pobres de Jesucristo, los Apóstoles, la pobreza, de resignarse para ir a otro mundo donde iban a ser felices. Entonces, la gente comenzó a rebelarse en nombre del evangelio, de los Apóstoles, de Jesucristo. Cuando todo esto empieza a reventar la Iglesia se asusta y es cuando crea la Inquisición, a comienzos del siglo XIII. La crea el Papa Gregorio IX. Es decir, la Iglesia tenía una Inquisición anterior, que llamaban Episcopal, el obispo controlaba a los fieles, a sus ovejas. Pero llegó un momento en que la Iglesia necesitó un aparato represivo controlado por el Papado, centralizado y con inquisidores. Uno de los tres primeros inquisidores que nombra la Iglesia es Conrado de Marburgo que es el personaje histórico que yo tomo como eje de este relato. La Inquisición va a tratar de reprimir brutalmente todo lo que sea disidencia, cualquier opinión distinta. A Conrado de Marburgo, lo describo en la medida de lo posible, tratando de reproducir cosas que él hizo, muchas las invento pero no son del todo ficticias. Invento situaciones que perfectamente estaban dentro de lo probable o lo posible”.
Acosta también se preocupa por la mujer en su obra: “Los tres personajes más bellos de este relato son mujeres. La primera y más dócil es Elisabeth, pero hay otras dos mujeres, María e Hildegarda, que son rebeldes y ficticias, ambas personajes creados por mí”.
Britto García comentó sobre el género de la obra: “Hay que señalar que Conrado es un relato dramático medieval. Pero por qué un relato dramático medieval, por qué no una novela. Piensen ustedes que La Celestina, que está en ese borde confuso entre el medioevo y la modernidad, es también un relato dramático, aunque tiene la longitud y complejidad de una novela. Lo que nosotros llamamos novela no era muy favorable en el medioevo, existía la epopeya, el romance, el tratado medieval usualmente dialogado y la saga que era pura acción. Esos géneros encontraban difícilmente su camino hacia la novela y una de las expresiones que lo ejemplifica es el relato dramático La Celestina, en el cual los personajes iban hablando y dialogando pero se contaba una acción dramática”.
Vladimir Acosta fue discípulo del medievalista Jacques Legoff y ha publicado varios estudios sobre cultura medieval. Es Licenciado en Filosofía por la Universidad Central de Venezuela y Doctor en Ciencias Sociales por la Escuela de Altos Estudios de París.
Esta obra pertenece a la colección Continentes de Monte Ávila Editores Latinoamericana y se encuentra a la venta en la red de Librerías del Sur distribuida a lo largo y ancho de toda Venezuela. (Fin/ Patricia González)
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