|
Monte Ávila edita cuentos indígenas
Las lenguas indígenas están al alcance de todos los venezolanos con la aparición de la Colección Warairarepano, donde se publican relatos de culturas ancestrales con traducción al castellano y narraciones en sus versiones originales, siendo uno de ellos merecedor del premio otorgado por el Ministerio del Poder Popular para la Cultura al Mejor Libro de Narrativa del año 2008.
Este premio, este libro, una lengua y una cultura ancestral, dieron pie a una conversación con Esteban Emilio Mosonyi: docente, luchador social. investigador y padre del esperanto.
Él nos explicó el alcance de esta colección, su origen, sus antecedentes y el futuro que se vislumbra para estos sistemas lingüísticos, contemplados en la constitución de 1999 que nos distingue como una población multicultural, multiétnica y multilingüística.
LA LUCHA POR LA CULTURA INDÍGENA
La historia alza vuelo con la decisión del Ministerio del Poder Popular para la Cultura en su decisión de dar al libro ¡Luna, luna, no te duermas! (Pütümaata, Keichi, Pütümaata)”, el premio al mejor libro editado en el año 2008. Es un cuento para niños, bilingüe, escrito en castellano y en añú, ilustrado por Carmen Salvador y producto de un intento por conservar un sistema lingüístico que hoy solamente cuenta con un conocedor y grandes deseos para que este pueblo lo retome y lo conserve dentro de su comunidad.
Es el producto de una investigación que llevó a encontrar en las orillas de la laguna de Sinamaica, a una anciana llamada Ana Dolores Márquez y a su nieto Yofri Márquez. Ella había conservado las palabras de sus ancestros y las intercambiaba con otras mujeres, que como ella, se sentían orgullosas de sus orígenes.
Yofri quiso entender lo que decía su abuela y fue educando su oído a estos sonidos. Poco a poco fue entendiendo el significado de las palabras y todo lo hablado por su abuela y sus compañeras.
Alí Fernández, investigador de la Universidad del Zulia, los encontró en su pueblo cuando hurgaba en el por qué la lengua añú tenía pocos hablantes y estaba a punto de perecer si no se hacía algo rápidamente.
UNA COLECCIÓN DE ANTOLOGÍA
Esteban Emilio Mosonyi estuvo acompañado en la entrevista por la antropóloga Nancy Sánchez. Ambos se turnaron para resumir con detalles todo lo relacionado con el libro, con la lengua añú y con las culturas indígenas, especialmente con la arawak, de la cual descienden los añú.
Mosonyi comparó las lenguas indígenas de nuestros pueblos ancestrales con monumentos como las pirámides egipcias o mayas. Para él tienen importancia similar, debido a que transmiten valores milenarios y denotan la existencia de culturas que lograron conformar pueblos para mantenerse en el tiempo.
Explicó con detalles la ubicación de los pueblos indígenas en el país y afirmó que en este tiempo se realizan grandes esfuerzos por rescatar lenguas que se consideraron muertas. Cree que la vergüenza étnica, dado el menosprecio a que se han sometido estas comunidades desde hace centurias, ha sido una de las principales causas por las cuales los miembros de estas culturas han dejado sus lenguas para adaptarse a las impuestas por sus dominadores.
Sin embargo, considera la existencia de muchos elementos que hoy se confabulan para el rescate de estos elementos culturales. Uno de ellos es esta idea presentada por Beatriz Bermúdez y Rafael Rodríguez Calcaño, en el sentido de recopilar relatos orales de estos pueblos para plasmarlos en libros de excelente calidad que contribuyan a la educación bilingüe a la que tienen derecho estos venezolanos.
La idea fue llevada a Monte Ávila Editores, donde la acogieron con entusiasmo. Para ello se formó un equipo donde convergen ilustradores, diagramadores, investigadores, impresores y gente de las diferentes comunidades, quienes tienen el papel preponderante dentro del proyecto, dado a que son ellos quienes escogen los relatos a publicar, las ilustraciones a utilizar y la manera de conformar las publicaciones.
Escribir el relato debía tener, además, la voz de un miembro de la comunidad, leyendo en su lengua el texto escrito grabado en un CD, con el objeto de que pudiera conocerse la sonoridad de las frases y las palabras de la misma manera como se usa en su cultura nativa, un esbozo de la cultura a la cual pertenece el relato y una reseña sobre el autor o los autores.
Fue así como se dieron a la tarea de trabajar en pro de estas metas, cuidando todos los detalles y planteándose objetivos concretos, tales como la calidad de las publicaciones, la precisión en los textos y la veracidad de las traducciones, en lo que han jugado papel importantes los miembros de los pueblos involucrados.
Por esto ha sido necesario que los ilustradores se compenetren con las comunidades, conozcan su paisaje y sus costumbres y adapten sus ilustraciones lo más cerca posible de la realidad narrada en la historia.
CONOCER LAS LENGUAS ORIGINARIAS
Libros como ¡Luna, luna, no te duermas!; El sobrino desobediente; La creación de los animales y El árbol que daba sed, títulos de la Colección, donde se agrupan estos relatos bilingües, tienen como meta anidarse en las escuelas primarias de estos pueblos para acrecentar la autoestima de sus miembros y cultivar el uso de sus idiomas originarios para que se conserven y aún se multipliquen dentro de sus familias y en sus reuniones como colectivos.
También sirven para mostrar a los infantes, la existencia de otras culturas de mayor edad y tradición que la nuestra, las cuales tienen formas sociales, maneras de expresarse y costumbres distintas, pero valiosas para nuestro gentilicio.
Publicado en Ciudad CCS por Igor García
|