| Waldo Leyva: “La palabra tiene que tener musicalidad”
Tiempo, utopía y música desde Los signos del comienzo (2009)
El escritor cubano Waldo Leyva participó como invitado en el Festival Mundial de Poesía 2009. Durante su estadía en Venezuela cumplió con variadas actividades en Caracas y el interior del país. Una de ellas fue la presentación de su libro Los signos del comienzo (1967-2006) publicado por Monte Ávila Editores. El evento se llevó a cabo en la Galería de Arte Nacional. Entre obras de arte contemporáneo el autor dedicó unos instantes al tema de la poesía.
Waldo Leyva nació en Remedios, Cuba, en 1943. Es poeta, narrador, ensayista, periodista y actor. Ha publicado De la ciudad y sus héroes (1974), Desde el este de Angola (1976), Con mucha piel de gente (1983), El polvo de los caminos (1984), Diálogo de uno (1990), El rasguño en la piedra (1995), Memoria del porvenir (1999), El dardo y la manzana (2000), Perdono al porvenir (2004), Agradezco la noche (2006) y De la máscara y la voz (2006).
¿Qué opinión le merece la realización de un festival mundial de poesía, un encuentro de poetas procedentes de distintas partes del mundo?
Una maravilla, creo que es uno de los mejores festivales en los que he participado. Me han sacado el jugo, he trabajado intensamente pero lo agradezco porque para eso son estos encuentros, para trabajar, para ponerse en contacto con distintos públicos y con otros poetas, tanto internacionales como nacionales. Creo que es un excelente festival, además muy bien organizado. Con un equipo de gente muy joven que acompaña a Luis Alberto Crespo pero que se han entregado definitivamente, muy amables, siempre pendientes de lo que nos hace falta y de lo que tenemos que hacer, así que agradezco infinitamente haber sido invitado a un festival tan hermoso.
En su poesía hay muchas alusiones a la memoria, al porvenir. ¿Qué entiende por pasado, presente y futuro, qué es el tiempo para usted?
Yo creo que el tiempo es uno de los temas principales de la poesía universal. El poeta, como todo ser humano, está preocupado por ese juego de vivir en una especie de presente perpetuo que no existe porque cuando tú empezaste a hacerme la entrevista ya es pasado, lo que pasa es que el poeta tiene la posibilidad de expresarlo. Es decir, es un juego que sólo se puede salvar fijándolo o al intentar fijarlo, en la palabra escrita. La memoria es precisamente una de las posibilidades de rescatar ese pasado, de hacerlo presente, de jugar con la posibilidad de que el presente exista hoy mismo con nosotros. El porvenir es el lugar al que no vamos a llegar y por eso quisiéramos también tener una memoria del porvenir, así que jugamos con tratar de adelantarnos a lo que viene, tratamos de decir que estaremos allí también de alguna manera con el poema, con lo que hemos dicho o tratando de adivinar lo que puede pasar con uno en ese porvenir remoto que no tendremos la posibilidad de ver.
Tiene influencia musical, en sus poemas nombra a John Lennon, a Los Beatles, a Bob Dylan.
Sí, yo incluso trabajo con músicos, hacemos conciertos y he tenido la suerte de que mucha de mi poesía haya sido llevada a la canción. Yo pienso que el arte en general, pero la poesía en particular participa de todas las artes, creo que en el poema está la música indudablemente, soy un devoto de considerar que la palabra tiene que tener musicalidad. Yo creo en eso, otros poetas no pero yo pienso que es así. Incluso pienso que el poema es también una suerte de cuadro, de pintura, de escultura, a veces en movimiento, otras sólo como imagen. En mi libro también vas a encontrar cuadros que yo hubiera querido pintar. Trabajo también con la palabra creando imágenes plásticas que son a su vez poesía, aquí por ejemplo estamos en medio de una galería y cualquiera de esos cuadros te puede provocar un poema o una lectura poética de la realidad. Por lo tanto yo creo que la poesía tiene no sólo el derecho sino la necesidad de vincularse con las otras artes, con el teatro, la pintura, la escultura, con el cine incluso; todo ese movimiento de tiempos y espacios que puede dar el cine, también puede estar en la poesía.
En algunos de sus poemas apela a la nostalgia y en otros como “Variaciones sobre un verso de Lezama... ” más bien al olvido.
La nostalgia es una enfermedad que tenemos la mayoría de los poetas y yo creo que es un ingrediente que no me falta. Nostalgia por lo vivido y por lo que vendrá después. En el caso del poema que citas de Lezama, que en realidad es un ejercicio, se juega con el tema de la memoria y el olvido. En éste, se aprecia una voluntad de decir que hay quienes desean y necesitan olvidar algunas cosas, personas y rostros. Lo tratan de hacer borrando a esa persona de la memoria, silenciándose o silenciándolos. El poema trata de transmitir que intentar eso es imposible.
¿A qué se debe el orden en que van apareciendo los poemas en Los signos del comienzo?
Eso viene de una influencia de la plástica. Yo me di cuenta de que los pintores cuando van a hacer una exposición personal la llaman retrospectiva, entonces hacen una especie de movimiento desde lo último que están haciendo a lo primero que pintaron, para que la gente tenga una mejor idea de hasta dónde llegó y de dónde vino, yo quise hacer eso. Lo he hecho varias veces, incluso cuando trabajaba como editor, organizaba antologías de algunos poetas así, claro con el consentimiento de ellos, es decir, iba desde el presente hasta el origen para saber exactamente de dónde vino el poema que estamos leyendo ahora. Y por otro lado, creo que en última instancia los poetas no escriben sino un sólo poema, el mismo poema que va creciendo y va moviéndose en distintas formas a través del tiempo.
¿Cuál es su utopía?
Que el futuro sea mejor para toda la humanidad. Esa es la utopía que siempre me ha animado. Cuando tenía 15, 16, 17 años creí que la iba a conseguir. Después, al pasar el tiempo y con esta edad que tengo ahora, me parece que se alejó un poco. Pero sigo soñando que va a ser posible que podamos vivir en este mundo, cada cual en su casa, bien y felices, que podamos desayunar todos y mirar al horizonte sin abochornarnos.
¿Qué es un poeta?
Un poeta es alguien que sufre, que disfruta, que trata de hablar por los demás, que cree que se conoce a sí mismo cuando escribe su poesía y después se da cuenta de que no sabe quién diablos es. Pero sobre todo es alguien que necesita expresar el mundo que le rodea, la realidad que le rodea, y tratar de decirle a los otros cómo es, sobretodo para que encuentren en esos versos cómo son ellos mismos.
Patricia González
Monte Ávila Editores Latinoamericana |