Volver
Sigfredo Ariel rescata El arte perdido de la conversación a través de la poesía

Opina “que la única misión que tiene el poeta es decir la verdad”

Después de hacer diligencias ineludibles por la calles del centro de Caracas, corriendo, agradable y agradecido, llegó el poeta cubano Sigfredo Ariel a la cita pautada en la Casa Nacional de las Letras Andrés Bello para una entrevista en el marco del VII Festival Mundial de Poesía. Conversamos con el autor sobre su obra, afición por la música y literatura en general.

Sigfredo Ariel (Santa Clara, 1962). Sus primeros poemas comenzaron a aparecer en revistas, periódicos y muestras de poesía joven a partir de 1980. Ha publicado: La imprenta (plaquette, 1985), Algunos pocos conocidos (1986), El enorme verano (1996), Las primeras itálicas (1997), Hotel Central (1999), Los peces & la vida tropical (2000), Manos de obra (2002), Escrito en Playa Amarilla (2004), Born in Santa Clara (2006), Cielo imaginario (2008), La luz, bróder, la luz (2010). Ha recibido, entre otros, los premios Nacional de Poesía de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (1998 y 2005), Premio de Poesía Nicolás Guillén 2002, Premio de la Crítica Literaria (2002 y 2006). Su obra ha sido traducida a varios idiomas y está ampliamente representada en antologías de la poesía cubana contemporánea. Recientemente Monte Ávila Editores publicó El arte perdido de la conversación que contiene poesía reunida de 1980 al 2010.

¿Por qué la poesía?

Si supieras que uno no elige a la poesía, ella lo elige a uno. Yo no te puedo explicar cómo comencé a escribir ni nada de eso. Desde que empecé me dio por escribir así, luego supe que era poesía o algo que estoy haciendo pasar por poesía. A lo mejor es el único lenguaje que tengo.

¿Qué le parece que un festival de poesía organizado en un país nuestroamericano se enmarque en el bicentenario de su independencia?

Primero, me parece extraordinario que cualquier país se plantee un festival de poesía con las dimensiones que tiene este. Es verdaderamente un festival inusitado porque moviliza una cantidad de poetas de distintos países. Vienen figuras verdaderamente relevantes de la literatura mundial contemporánea y exponentes de la poesía actual. Que lo haga Venezuela me parece una gran lección para el mundo, es un país que desde luego no está ajeno a la crisis ni a los embates que sufren muchos países.

Una experiencia como este festival, la publicación del producto a cargo de Monte Ávila, El perro y la rana, La Casa de Bello, más de 20 libros de poesía, de un tirón, es extraordinario. Aparte, que coincida con el bicentenario de la independencia es verdaderamente una fiesta para los países latinoamericanos. Yo vengo de un país que no obtuvo la libertad hace 200 años, fue libre muchos años después. Creo que con la independencia de Venezuela y de los países que se independizaron hace 200 años, todos los latinos fuimos más libres.

¿Cuál es el tema principal presente en El arte perdido de la conversación (2010)?

El título intenta expresar el contenido del libro que es sobre todo la comunicación humana. Son 30 años de poesía lo que reúne este libro y me parece que lo fundamental es el conflicto de la comunicación entre la gente. Desde luego tiene matices, anécdotas, esperanzas, desesperanzas, pero me parece y esto es algo bastante mío, que si hay menos lectores de poesía y si la gente no consume tanta poesía es porque también la poesía se ha ensimismado, ha sido un poco escrita para escritores, gente iniciada. Yo creo que uno de los grandes retos que tiene la poesía, que tenemos los escritores y poetas ahora, es justamente tratar de conversar con la gente y decir la poca o mucha verdad que cada cual pueda decir, en mi caso muy poca. Modestamente creo que la poesía está para eso, para conversar con la gente, para entendernos un poco más.

¿Qué visión tiene de la poesía venezolana actual? ¿Algún autor favorito?

Creo que sí se ha hecho un esfuerzo por publicar. Entiendo que me hablas de poetas que estén vivos.

Si conoce alguno que haya fallecido también puede mencionarlo

Bueno, uno de los poetas latinoamericanos más populares en Cuba, incluso hace más de 50 años es Aquiles Nazoa. Es un hombre que la gente reconoce, grabó un disco en Casa de las Américas hace muchos años, poemas con su voz. Es un disco muy buscado y disfrutado. Creo que a nivel popular es el poeta más conocido.

Recientemente, te decía, se han hecho algunas antologías, algunas muestras, existe alguna presencia de ciertos poetas en las ferias del libro. Pero a mí me parece que tal y como tenemos cercanía con los venezolanos en otros planos, digamos en la colaboración en distintos frentes, en la salud, en la economía, yo creo que está pendiente que haya un diálogo literario un poco más vivo. Me parece que la literatura cubana se conoce mucho más en Venezuela de lo que se conoce en Cuba la literatura venezolana, siendo espléndida y maravillosa.

Soy amigo de varios poetas venezolanos, me parecen estupendos, pero quiero detenerme simplemente en uno, también porque es el homenajeado del festival. Es William Osuna, considero que es uno de los poetas extraordinarios de nuestra época y de Latinoamérica. Es un hombre que habla a nuestra contemporaneidad y te digo que entre las alegrías que me ha dado este viaje a Caracas está la de encontrarme con su libro Fragmentos, acabado de publicar. Es una edición modesta y hermosa, creo que es una lección por dentro y por fuera, es un libro perfecto. Me ha alegrado mucho que la gente haya dedicado este festival al poeta Osuna, ojalá esto sirva para darlo a conocer, yo haré lo posible porque se conozca en Cuba.

¿Tiene alguna influencia literaria? ¿Cuáles son las principales?

Yo creo que sí, creo que todos los poetas tienen muchas influencias. Te voy a mencionar unas cuantas, la Biblia, José Martí, la poesía americana, la poesía contemporánea del siglo XX, norteamericana, de la segunda mitad del siglo XX, y Borges. Creo que esos son mis mayores fantasmas, es la gente que me acompaña, sobre todo José Martí que está muy junto a mí. Lo leo continuamente, tal vez no se refleje mucho en mi literatura pero por lo menos en mi vida sí ha influido mucho.

Nos ha tocado vivir el período de transición a la era digital. ¿Cree que el internet va en contra o en pro de la creación poética?

No sé si es beneficioso para la literatura en general pero fíjate, para la poesía me parece un acto de liberación porque si con algo no tiene que ver la poesía es con el mercado, el dinero, las transnacionales. Entiendo que todo el mundo tiene que vivir de algo pero la poesía no tiene que ver con eso. En esta era digital es tan difícil cobrar y que te cobren porque la gente descarga a través de internet, y cada día se generaliza más el acto de descargar cosas, creo que esto es bueno para la poesía porque llega a más personas y está menos contaminada con las editoriales, los editores, los intereses de cuánto vale un libro y cuánto me vas a pagar. Pienso que a lo mejor regresemos a un estado primigenio cuando la poesía era hermana de la música, y era simplemente para alegrar y acercar a los seres humanos.

Si no fuese poeta ¿qué hubiese sido?

Me encantaría ser músico. En realidad lo que hago mayormente es escribir sobre música y lamento mucho no tener una gota de talento para tocar algún instrumento. Con esta voz que Dios me dio tampoco he podido cantar nunca nada, pero admiro mucho la música, me parece que es uno de los milagros de la humanidad.

¿Algún verso que le venga a la mente, de memoria?

Tengo un poema que escribí hace años, me ha dado bastante suerte en la vida y dice un poco así: “Estos días van a ser imaginados / por los dioses y los adolescentes que pedirán estos días / para ellos. / Y se borrarán los nombres y las fechas / y nuestros desatinos / y quedará la luz, bróder, la luz / y no otra cosa.”

¿Qué próximos proyectos tiene?

Regresar a La Habana y reunir ensayos y artículos sobre música. Quisiera hacer un libro de música cubana con ensayos que tengo dispersos en internet y en publicaciones de hace muchos años.

Para usted ¿los poetas tienen alguna misión o no? y si la tienen ¿cuál es?

Fíjate, yo no soy muy teórico, creo que la única misión que tiene el poeta es decir la verdad, y ser un hombre o una mujer buena. Me parece que esa es la misión fundamental.


Patricia González
Monte Ávila Editores Latinoamericana

  Volver